Aire Acondicionado y Calefacción
Funcionamiento del sistema de refrigeración

Esquema del sistema de refrigeración de un coche

El radiador
El radiador es probablemente la parte más reconocible del sistema de refrigeración. Acostumbra a estar en el frontal del vehículo para recibir aire según circulamos y así rebajar la temperatura del líquido refrigerante que circula por su interior. Debemos comprobar ocasionalmente que el radiador no tenga fugas y sobre todo, que no esté obstruido. Los radiadores tienen láminas metálicas muy finas que si se estropean por pequeños impactos o se taponan por la suciedad pueden hacer que el radiador no disipe el calor de la forma adecuada, dando lugar a un sobrecalentamiento.
En lo relativo a los radiadores, también puede darse el caso de que estén obstruidos por su parte interna, debido a un líquido refrigerante en mal estado (conviene cambiarlo cada dos años) o a suciedad que pueda haber en el circuito. Si el radiador estuviese obstruido podemos llevar a cabo una limpieza en nuestro taller especializado, siendo una labor más económica que la sustitución del radiador.

Mangueras
Las mangueras son otra parte fundamental del sistema de refrigeración. Son las encargadas de llevar el refrigerante del motor al radiador. Suelen ser de caucho y con el paso de los años se estropean. Conviene echarles un vistazo y si no están en buen estado reemplazarlas por unas nuevas. El paso del tiempo y la falta de mantenimiento hacen que la vida útil de las mangueras disminuya, provocando resecamiento y fisuras que pueden provocar pérdidas o que se revienten, provocando la pérdida de todo el líquido refrigerante del motor, debiendo parar si no queremos causar una avería por sobrecalentamiento que puede llegar a costarnos mucho dinero.

La bomba de agua
La bomba de agua es el corazón del sistema de refrigeración. Es la encargada de hacer circular el agua por todo el circuito. En muchos casos las bombas pueden estropearse y perder refrigerante, por lo que conviene comprobar que no tengan fugas. Si las tuviera, habría que diagnosticar su reparación o cambiarla por una nueva. Cuando las bombas de aguas están movidas por la correa de distribución es aconsejable cambiarlas con cada cambio de correa para evitar males mayores. Si están tiradas por la correa auxiliar no la cambiaremos hasta que no tenga síntomas evidentes de problemas.
También puede darse el caso de que las paletas de la bomba se vayan deteriorando, hasta el punto de que exteriormente parezca estar bien pero realmente casi no mueva refrigerante. Esto es muy habitual en bombas de agua con paletas de plástico.

El termostato
El termostato es otro elemento de vital importancia. Los motores han de funcionar a una temperatura determinada y para asegurarse de que el agua esté a dicha temperatura está el termostato. Este bloquea o abre el paso de agua del bloque motor al radiador según conveniencia. Si un termostato se deteriora normalmente queda en posición abierta. Notaríamos que al motor le cuesta mucho coger temperatura y que el ralentí está más alto. El motor estará generalmente funcionando en frío y el consumo de combustible será claramente superior, además de que al no alcanzar la temperatura de servicio, los desgastes internos del motor también serán mayores.

El ventilador
El ventilador es la parte encargada de forzar un flujo de aire hacia el radiador para disipar calor cuando la marcha del vehículo no genera la suficiente corriente (en ciudad por ejemplo). La mayoría de los coches utilizan electroventiladores comandados por el sistema eléctrico del coche. Normalmente están asociados a un sensor de temperatura que los pone a funcionar si la temperatura excede unos límites. Es común el fallo del termocontacto del ventilador, que provoca que el ventilador no funcione y el motor pueda recalentar. Por otra parte, si alguna de las aspas estuviese rota por la intrusión de algún objeto, la refrigeración podría no ser la adecuada, aparte de generar ruidos y vibraciones, algo más habitual en los todoterrenos.
En los ventiladores de acoplamiento viscoso, además, el flujo de aire podría no ser suficiente si el núcleo viscoso no trabaja adecuadamente. Detectar el problema aquí puede ser más difícil a simple vista, porque las aspas pueden estar girando, aunque no sea de la forma suficiente.

El líquido refrigerante
Por último, todo lo anterior no serviría de nada sin el líquido refrigerante. Este líquido es el que circula por el circuito y ayuda a disipar el calor. No es conveniente utilizar agua, ya que puede generar óxidos en el circuito y además tiene un bajo poder anticongelante que en épocas de mucho frío podría causar graves averías en el motor. Para ello hay que utilizar un anticongelante adecuado siguiendo las recomendaciones del fabricante del coche. Es aconsejable cambiarlo cada dos años aproximadamente para evitar su deterioro y mantener limpio el circuito de refrigeración.



